Custom fields
June 21st, 2008pues nada, que aquí ando probando esto de los custom fields
veamos que tal
pues nada, que aquí ando probando esto de los custom fields
veamos que tal
Mi pasado huele a ti. Mi pasado es historia que día a día se hace presente en la forma de una musa hermosa. Mi futuro es incierto, tan incierto como lo es el fluir del agua al paso del huracán. La necesidad de estar contigo dia a dia se acrecenta, como las crestas de los volcanes, como las crestas del oleaje. Subo y bajo, bajo y me hundo, me hundo y salgo a flote, y en todo ese vaiven de emociones tu recuerdo esta presente, tan presente como se hace la luna por las noches. te amo, te amo tanto que se me hace ingrato regalarte solo unas palabras, o regalarte una flor, o regalarte una cancion. que mejor regalo que mi corazón. te regalo mi alma, a veces teñida, otras veces blanca. te regalo sentimientos confusos para que te entretengas deshaciendo la maraña de humo. ya no soy más aquel que ayer fui, he cambiado, he crecido, no he mentido. sigo vivo….
La necesidad de hablarte me invade, pero el deseo de sorprenderte me detiene. Te llenaré de sorpresas. Te bajaré el sol, la luna, las estrellas, de tal manera que en verdad puedas tenerlas. De nuestras vidas, tejeré un listón de seda para envolvernos y así juntos hacernos viejos. Sólo te imploro seas honesta, seas sincera, no sé qué es lo que hice para que de repente dejaras de decirme las cosas tal cual son. Quiero que te quede claro que lo que menos quiero es que te sientas incómoda. Eres un ser libre que puede ir de aquí a allá e inclusive mucho más lejos de lo que estoy seguro alguna vez imaginaste ir, y mi intención nunca ha sido la de haberte hecho sentir limitada. Tú sabes que cualquier decisión que tomes voy a estar detrás para apoyarla. No te engañes a ti misma para “no hacerme sentir mal”. Mal no estoy, mal tal vez estuve pero creo ya lo superé.
Si de repente me vez haciendo este tipo de cosas es porque simplemente las siento, pero si esto te resulta incómodo o molesto prometo que cesaré. Si ese fuera el caso, esta carta es la última que te escribo con el corazón, ese al que tanto últimamente me ha estado costando trabajo callarlo.
Hoy no sabré mesurar mis palabras.
Tal vez no te has percatado, pero ayer me dijiste que sí, imagínate entonces cuanto me has cautivado para que el cambio que yo creía mínimo sea tan notorio. Me has vuelto poco racional. Has llevado mis emociones hasta límites que jamás creí pudieras hacerlo. He de confesarlo, estaba detrás de un caparazón, una armadura invisible justo como la que tú tienes ahorita. Reconozco que en cierto sentido tenía miedo de salir lastimado. No es que me costará trabajo creer que alguien tan bella como tú pudiera sentir algo inimaginable por mí, pero me conoces, y sabes que la razón muchas de las veces gana sobre lo que siento. Pero gracias a ti he sabido balancear mi razón y mis sentimientos, prueba de ello fue que me viste llorar. La última vez que lloré fue cuando se rayó mi tamagotchi, tenía 12 años. Lloré porque era algo que estimaba mucho. Te voy a contar la historia tal y como pasó. Un día antes de entrar a la escuela fuimos a una comida y le encargué a mi mamá que me cuidara el juguetito mientras iba a jugar con mis primos. El juguete se quedó adentro de la bolsa junto con las cosas de mi mamá, llaves, espejo y sepa dios cuántas cosas más. Total, al siguiente día todo iba bien hasta que llegamos a la casa y le pedí el tamagotchi, para esto yo tomaba clases de inglés en las tardes en la primaria. Cuando lo vi me enojé mucho porque la pantalla estaba toda rayada y hasta la pintura del armazón se había caído también. Me aguante el coraje. Fui a mi clase como siempre y al terminarla me regresé en camión, eran mis primeras idas a la casa sólo y en combi, toda una aventura para esa edad. Cuando llegué a la casa lo que hice fue subir corriendo las escaleras, encerrarme en mi cuarto y llorar con unas ganas increíbles, todo por mi enojo. Mi mamá subió preocupada cuando me escucho llorar y me preguntó “¿qué tienes? ¿Por qué lloras así? ¿Te pasó algo en el camión? ¿Te hicieron algo al venir a la casa?” Según yo ya te platiqué que a mi mamá le preocupa mucho que me pase algo porque de bebé me iban a robar, y es algo que no se le ha quitado y creo nunca se le va a quitar, y es comprensible, si no te acuerdas luego te cuento bien la historia. Volviendo a lo mío, lo primero que hice después de que ella me hiciera esas preguntas fue verla feo y gritarle “¡Porque rayaste mi juguete!” A lo que mi mamá respondió con justa razón “¿Estás haciendo todo este drama porque se rayó tu tamagotchi? Pensé que te había pasado algo grave Luis Fernando, no puedes estar llorando por todo, sobre todo por tonterías. Llora cuando alguien se muera, cuando valga la pena, no andes llorando por cosas que no importan”
Esa había sido la última vez que había llorado, hace ya 10 años. Ni la muerte de ninguno de mis familiares ni de amigos cercanos me había hecho llorar. Tampoco lloré cuando supe que a mi papá le quedaba poco tiempo de vida. No lloré cuando reprobé mi primer examen, no lloré cuando supe que estaba a un punto de que me corrieran del tecnológico, no lloré cuando vi que Adriana lloraba por su sobrina. No lloré cuando vi que alguien le había pegado a mi guitarra y la había despostillado. No lloré cuando me abrieron el carro la primera vez, ni cuando me la abrieron la segunda vez. No lloré cuando me enteré que no era lo suficientemente capaz como para pasar un examen de admisión a la universidad. Vaya, ni la gringa por la cual también sufrí hizo que me saliera una sola lágrima.
Después de diez años volví a llorar, por ti, citando a mi mamá, lloré por alguien que vale la pena.
Me arrepiento de muchas cosas Naye, lo irónico del asunto es que siempre he sido de la idea de no arrepentirse por nada. Aprendí que nunca hay que decir nunca por cierto. Me arrepiento por no haberte cuidado tanto como yo pensaba lo estaba haciendo. Me arrepiento por no haber desnudado mi alma antes y ser inclusive más honesto de lo que hasta el momento he sido.
Mi pregunta es si todavía queda un lugar para mí en tu corazón. Si volverás a aceptarme como la pareja, no sólo de trabajo, sino de vida. Créeme que a veces me da coraje escuchar que somos muy buenos trabajando juntos, porque yo no sólo quiero trabajar contigo en proyectos de ámbito profesional, quiero que trabajemos para formar una vida juntos.
Si tu respuesta es sí, ten por seguro que voy a hacer hasta lo imposible por conquistarte de nuevo, haré lo impensable (como lo que sucedió esta tarde). Tiraré puertas, me enfrentaré a quien sea, inclusive a mí mismo, todo para que al final estés conmigo.
Si tu respuesta es no, disculpa entonces todo el rollo anterior, debí haber sido más breve y haberte dicho “lo siento, no volveré a entrometerme de nuevo en tu camino”. Te juro que si tu respuesta es no, tendrás a luis como el amigo indolente que siempre debió ser, el que escuchaba y te reconfortaba pero nada más. El que te miraba con extrañeza y pensaba “¿cómo es posible que alguien como ella pueda sufrir? ¿Cómo es que con todos ríe y conmigo llora? ¿yo andar con Nayeli? ¡Já! Si yo me aburro bien rápido de las personas, y aparte vernos todo el día en la escuela, que flojera, no duraríamos ni tantito juntos, pero es guapa, y se porta diferente conmigo, bueeh, puede que sí ande con ella, pero de momento mejor como amigos”
“No duraríamos ni tantito” – dos años contra toda una vida no es ni tantito. Lo curioso del asunto es que no me he aburrido y tampoco me he hartado de verte todos los días en la escuela. Después entendí que te portas diferente porque eres honesta conmigo, no pones pantallas, ni ríes cuando en realidad quieres llorar, algo que siempre he admirado de ti.
Si esta es mi última carta, gracias. En verdad mil gracias por haberme convertido en lo que soy. Por haberme permitido descubrir nuevas cosas contigo. Gracias por haberte entregado del todo sin pedir nada a cambio. Gracias por las veces que me dijiste que iba mal, y me empujaste de nuevo al camino por el que siempre debí ir. Gracias por haberme permitido de una u otra forma haberte moldeado para que los golpes que da la vida no los sufrieras tanto. Gracias por estos fabulosos dos años con ocho meses de incesante crecimiento. Gracias por todas las flores que me llegaste a regalar. Gracias por las incontables caricias que me diste. Gracias por todos aquellos besos que me hicieron ver no sólo el cielo, también me hicieron verte por dentro; que nos transportaron a universos nuevos, besos de orgasmo. Gracias por todas las miradas que me diste, inclusive aquellas ladinas. Gracias por permitirme entender quién eres y hacia dónde vas. Y así podría pasar seguir con una lista interminable agradeciéndote hasta el más mínimo detalle, ese que tal vez pensaste pudo haber sido insignificante.
Por siempre agradecido, por siempre embelesado, por siempre maravillado, por siempre cautivado, por siempre honesto, por siempre al tanto, por siempre blanco, por siempre asombrado, por siempre hipnotizado, por siempre entusiasmado, por siempre alerta, por siempre a tu lado, por siempre tuyo…
…Luis (bichongo)
Naye:
Hoy la noche me dice tranquila que después de la tempestad siempre viene la calma, que no desespere, que no me alebreste, que tú vas a estar ahí toda la vida, y que toda la vida va a estar ahí para nosotros, que no importa cuántos altibajos tengamos que pasar, todos sin excepción alguna podremos superar.
Te extraño.
Extraño el que seas sólo mía. Extraño como con tus besos me mostrabas la luz, extraño como con todo tu ser me llenabas de alegría.
Todo eres, todo fuiste y ahora todo es diferente.
Hemos madurado tanto, hemos cambiado, pero siempre para bien, siempre para ser lo que fuimos pero mejorado.
Volvámonos vino, añejo, exquisito, del más fino.
Vivamos juntos, lado a lado. Respiremos de ese aire que habrá de inspirarnos, que nos hará reinventarnos.
Amémonos como el sol ama a la luna.
Quémame por dentro, quémame en silencio…
Quémame con esa mirada que ríe y cautiva, que atrapa, que excita. Hagamos nuestro el universo, hagamos nuestro al tiempo. Que el mundo tiemble de miedo por ese amor tan grande que nos tenemos y que no fingimos, que paso a paso hemos ido forjando y que paso a paso hemos ido reafirmando.
Y si así lo quieres,
seamos uno otra vez.
¿Qué puedo decir
mi estimada usted
que todo va bien?
Que el mundo es color de rosa
y las palabras nos transportan
No lo sé
por primera vez
no se que decir
tal vez si
tal vez fui
tal vez no entendí
El tiempo quiero retroceder
para así omitir todo lo que dije
¿Quién iba a imaginar
que al final
su ausencia me iba matar?
No lo sé
por primera vez
no se lo que hice
un mundo sin ti
es un mundo gris
Esperar no siempre es lo mejor
esperar a veces mata
Ya lo sé, creame estimada usted
que el riesgo quiero correr
Correr a donde vayas
quiero crecer
crecer con usted
quiero creer
que nada me hace falta
pero eso estimada usted eso sólo una falacia
Porque no estas tu
y mi vida carece de gracia
porque no estas tu
mi vida carece de luz
Estimada usted:
Sabe, de un tiempo a acá está de moda hablar de la evolución. Para algunos Darwin tenía razón, para otros la teoría Creacionista es la adecuada. En lo personal me voy por el darwinismo, y es que, resulta ser mí estimada usted, que la evolución no es otra cosa más que cualquier proceso de cambio a través del tiempo. La pregunta en cuestión es entonces, ¿cuándo y por qué se suscitan estos cambios? Le soy sincero, no lo sé, pero puedo adivinar, total, especular acerca de algo tan complejo resulta ser exquisito. En lo personal, el proceso de evolución (o en nuestro caso, el proceso de madurar) se da cuando nos vemos involucrados en una etapa de crisis. Las crisis, como usted bien sabe, ocurren cuando las cosas no van bien y hay que tomar acciones correctivas para enderezar el camino. Claro está, que no siempre nuestras decisiones serán las idóneas, pero más vale intentar y fracasar que nunca haberlo intentado. De una u otra forma, siempre estamos evolucionando y es que en nuestra calidad de animales pensantes, el pensar nos es nato. A veces me preocupa que pensemos más en lo urgente que en lo importante. Poco a poco nos vamos olvidando que nuestra naturaleza es la de vivir para descubrir, para sentir, para amar, para crecer, para disfrutar, pero tal parece que a medida que el tiempo transcurre nos resulta más obvio que hay que vivir para trabajar, más no lo contrario, total, todo esto es cuestión de percepciones. Ay mi estimada, si supiera lo que haría por usted. No se imagina cuánto anhelo el beso de sus ojos y el poder emborracharme con el dulce néctar de sus labios. Pero por desgracia la verdad duele y la desilusión mata. Es triste ver como poco a poco se va perdiendo entre la maraña de sus mentiras. Si en verdad supiera que es lo que quiere le sería más fácil alcanzarlo, pero para llegar más rápido y en mejores condiciones hay que desprenderse de ese peso extra que no le permite avanzar con sigilo y sobre todo con ligereza. ¿Qué le puedo decir mí estimada usted? ¿Que todo va bien? ¿Que el mundo es color de rosa y las palabras con o sin significado nos transportan? No lo sé, por primera vez en mucho tiempo no sé qué decir. La espera no siempre es buena, la espera a veces mata. Quiero correr ese riesgo. Quiero correr hasta la orilla del precipicio y con asombro quiero contemplar a todas esas palabras, quiero escucharla serena y tratar de comprender qué es lo qué pasa, quiero crecer con usted, quiero creer que nada más me hace falta, en pocas palabras la quiero, y quiero que sepa que si día a día me ha visto de pie, es porque en su ser he encontrado la fuerza para sentirme vivo, en su ser me he reinventado, en su ser he nadado y por grandioso que parezca nunca me he ahogado. En pocas palabras, si es que así me lo permite mi estimada usted, le pido perdón no sólo por lo que ya hice, sino por todo aquello que tal vez en un futuro haré.
How old would you be if you didn’t know how old you are?
You were past. You will be future. Today, you are here. And You Are Not Dead.
…sin miedos que no te olvido; ni ahogándome, ni ahogado